Aprendí a seguir tu camino
para buscar tu mirada,
para compartir el atardecer
aunque tú no te enteraras...
Aprendí
a dedicarte cada noche
mi silencio, mi insomnio,
luego también mi poesía,
al no conciliar el sueño
sin antes pensarte,
hasta quedarme dormido...
Y aprendí más tarde
a decirte luna
a llamarte cielo
y a mirarte en todas partes,
al saber que mis pobres manos
jamás podrán alcanzarte...
para buscar tu mirada,
para compartir el atardecer
aunque tú no te enteraras...
Aprendí
a dedicarte cada noche
mi silencio, mi insomnio,
luego también mi poesía,
al no conciliar el sueño
sin antes pensarte,
hasta quedarme dormido...
Y aprendí más tarde
a decirte luna
a llamarte cielo
y a mirarte en todas partes,
al saber que mis pobres manos
jamás podrán alcanzarte...

No hay comentarios:
Publicar un comentario